Los miedos que sentimos

img_2770-1El miedo es una emoción necesaria para alertarnos de un posible peligro, hace que nos frene y que seamos prudentes. Por lo tanto todo ser experienta a lo largo de su vida esta emoción.

Importante es aprender gestionar nuestros miedos correctamente, enfrentarnos a ellos sin paralizarnos.

Muchos miedos están alimentados por nuestros pensamientos, debido a creencias limitadoras, experiencias pasadas, etc. El miedo se alimenta de la indecisión, baja autoestima, sensaciones de no ser capaz, etc.

Cuando nos enfrentamos a nuestros miedos  habitualmente nos enfrentamos a nosotros mismos y no como pensamos,  a la persona o situación que nos da miedo, somos nosotros que proyectamos y sembramos la duda. La huida ( el rechazo, la evitación, etc) son reacciones normales ante esta emoción. Pero nos soluciona el problema? La próxima vez que me encuentro en una situación igual sabré gestionarla sintiéndome mejor?

Aceptarnos, aceptar los nuestros errores, aceptar a los demás, crear un plan para superar poco a poco nuestros miedos que nos impiden progresar en nuestra vida, nos hace crecer, nos hace más fuerte y sentirnos más feliz.

El coaching es un proceso que ayuda en este camino.

El cuento a continuación refleja que enfrentarnos a nuestros miedos, que la majoria de las veces,  significa empezar a enfrentarnos a nosotros mismos.

El miedo del león

En una lejana sabana africana, andaba perdido un león. Llevaba más de veinte días alejado de su territorio y la sed y el hambre lo devoraban. Por suerte, encontró un lago de aguas frescas y cristalinas. Raudo, corrió veloz a beber de ellas para así, paliar su sed y salvar su vida.

Al acercarse, vio su rostro reflejado en esas aguas calmadas.

– ¡Vaya! el lago pertenece a otro león – Pensó y aterrorizado, huyó sin llegar a beber.

La sed cada vez era mayor y él sabía que de no beber, moriría. A la mañana siguiente, armado de valor, se acercó de nuevo a lago. Igual que el día anterior, volvió a ver su rostro reflejado y de nuevo, presa del pánico, retrocedió sin beber.

Y así pasaron los días con el mismo resultado. Por fin, en uno de esos días comprendió que sería el último si no se enfrentaba a su rival. Tomó finalmente la decisión de beber agua del lago pasara lo que pasara. Se acercó con decisión al lago, nada le importaba ya. Metió la cabeza para beber … y su rival, el temido león ¡desapareció!

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