Navidad, navidad y Mindfulltraveling

Una historia real.

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Uno de los beneficios del Mindfulness es adquirir un grado bastante alto de paciencia. El hecho de prestar atención en lo que ocurre en el presente, fomenta la aceptación de los acontecimientos, sin juzgar y con una cierta tranquilidad. Estas Navidades en mi viaje a Alemania lo he podido poner en práctica, tuve una serie de pequeños contratiempos que pusieron a prueba mi paciencia😅 y capacidad de aceptación.

Siempre me he considerado una persona bastante impaciente, dinámica, nerviosa y “controladora”. Cuando algo salía del “guion” me ponía muy nerviosa😬. Dando vueltas y buscando soluciones a lo no solucionable, lamentándome en quejas y enfados, buscando culpables, estando con mal estar y mal humor. ¿Y para qué? ¿Qué sentido tiene? Por eso precisamente entré en el mundo del Mindfulness y posteriormente me hice instructora.

Y estas navidades lo puse en práctica en mi viaje a Alemania, fueron una serie de coincidencias que pusieron a prueba  mi paciencia.

Como siempre fui con “poco” equipaje: una maleta de 27 kg y como equipaje de mano: un cuadro grande, el regalo para mis padres, mi perrita Trixie y mi bolso de mano. Todo perfecto, todo estaba controlado, dejaba el coche en el parking, nos llevaron con el Transfer directamente al Terminal T1 de Barcelona y así no tenía que cargar mucho con todo hasta el Check-in…. esto al menos era lo que pensaba……..

Pero cuando entré en el T1…..upps…. tenía una sensación extraña…. ¿era este el terminal de donde sale mi vuelo o quizás el T2🤔?
Ohhh noooo………. efectivamente me había equivocado del terminal, no pudo ser pensé, y en el primer momento me iba entrar el pánico😳😩.
El susto me duró 5 segundos, respiré hondo fue a preguntar en información y me explicaron amablemente que había la posibilidad de coger un “chuttle” que realiza transfers gratuitos entre la T1 y la T2. Menos mal y como había salido con bastante tiempo de casa no había peligro de llegar justo de hora.

Así, cargada como una “mula” el “chuttle” nos llevó a Trixie, el cuadro y a mí al T2.
Enseguida hicimos el Check-in y me indicaron que el embarque sería puntual a las 09:05 👏👍.
Guai, que ganas coger el avión en aproximadamente 3 horas ya estaría con la “family”
Pasamos el control de seguridad sin grandes problemas y llegamos a zona de “puertas”

Miré la pantalla para saber que “puerta” de embarque y veo vuelo destino Düsseldorf salida 15:30????🤨🤨
¿Qué ha pasado? me preguntó una pareja que, al parecer estaban, en el mismo vuelo.
Ni idea, vaya…….6 horas de retraso y solo pensé, la pobre Trixie.  Como siempre iba también conmigo mi libro electrónico y así las 6 horas me pasarían en un plis plas.

La Compañía aérea nos invitó, con un vale, a comer, avisé a mi hermana y me quedé tranquila, tampoco no se podía hacer nada más. 
Me entretuve observando el ambiente en el aeropuerto, las personas que se iban de viaje, a esta época, muchas personas, como yo, van a ver su familia lejana, que hace tiempo no ven, con ilusión, ganas de abrazar, de sentir el calor y oler el aroma del hogar lejano. Volver a ver la familia, amigos y gente querida que se echa en falta el resto del año, inspiré un ambiente de ajetreo, felicidad y también de desesperación en algún caso por el retraso del avión.

Había muchas familias con niños pequeños, pasé bastante rato con uno u otro niño que mimaron a la Trixie y ella a los niños. Disfruté con las risas, las miradas tiernas, curiosas y algunas expectantes, los padres agradecidos que encontraron un poco de distracción en mi “peluda” ya que para los peques se hizo una larga espera.
Gasté el vale para la comida y pronto ya habían pasado las horas…. cuando de nuevo los altavoces anunciaron que dirigiésemos a la puerta de embarque, pensé que bien, ya   nos iremos de viaje.
Jajaja el júbilo había sido precipitado, solamente nos anunciaron que aún no se había podido solucionar el fallo técnico y que tardarían algunas horas más, cuantas quien sabe……

Vaya no me había pasado nunca un retraso de vuelo tan importante, me preocupaba la Trixie, pobrecita tenía que hacer pipí seguro, a ver cómo me lo arreglaría con ella.  Por suerte una de las familias con las que ya había hecho amistad se ofreció guardarme el cuadro, para que pudiese salir un momento con la perrita del terminal. Salimos y tuvimos suerte al volver al pasar el control de seguridad, no había mucha gente.
La verdad, dentro del disgusto todo se iba solucionando de forma tranquila y bien. Pensé que bien me siento tranquila, aceptando la situación tal cual dentro de lo incómoda podría ser una situación como esta, no me lo estaba pasando nada mal. Disfrutando con el ambiente, mi libro y la Trixie, pude sobrellevar la situación en el aeropuerto muy bien.
Por fin embarcamos, después de casi 12 horas en el aeropuerto volamos Alemania, yupiii

Llegué a mi asiento y ……sorpresa………. el asiento estaba ocupado? ¿Me había equivocado? miré otra vez mi reserva y no, es el 5C…..mh pero había alguien en mi asiento….

¡oiga Sr. ¿qué número de asiento tiene usted? pregunté, el hombre no contestaba……suerte que el asiente atrás aún estaba libre y pude refugiarme un momento allí, sin que parar toda la cola de gente que venía detrás mía. Aquí estaba yo, con perro, cuadro que no había manera de poner en el compartimento de equipaje de mano, al ser muy grande. Hice otro intento, ahora en inglés para llamar la atención del hombre que ocupó mi asiento …. hello mister, ¿what is your seat number ?…por fin reaccionaba, era ruso y al parecer no sabía que tenía un asiento asignado y se había sentado en el primero que le parecía….en fin que vamos hacer.

Por fin me pude sentar, ya era hora. El avión estaba tan lleno que no sabía dónde dejar el cuadro, que problema, debajo mis pies ya tenía a la Trixie, el cuadro ya no cabía y finalmente la auxiliar del vuelo se lo llevó hasta el final del avión para guardarlo.

Mientras me enchufé mis auriculares al móvil y disfruté de la música relajante y pensando con una sonrisa …vaya día y vaya viajecito.

Por fin aterrizamos en Düsseldorf, solamente tuve que esperar a mi cuadro para poder salir, como última pasajera del avión ;). Bienvenida a Alemania. Que alegría ver a mi hermana y mi cuñado en el aeropuerto. Cuando conté todo lo acontecido del día a mi hermana, me contestó con asomo ” Te veo muy tranquila y de buen humor por haber pasado todo el día en el aeropuerto y con obstáculos, creo que me voy a apuntar a alguno de los cursos tuyos “guiñándome el ojo.

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